Novedades por Trekroner

Ya casi recuperada de mi pequeño problemilla del martes he vuelto a la vida normal, con algunas pequeñas novedades. La primera y la más importante, haciendole caso al amigo Maslow (autorrealización), he ordenado y limpiado mi cuarto, he desenredado los cables del ordenador que estaban enmarañados desde hace meses y Sonja, mi compañera alemana, ha dicho que se siente orgullosa de lo “clean and tidy” que están los alrededores del fregadero (María, we can! 🙂 ).

Por desgracia mis progresos con el inglés son bastante más dudoso, necesito clases urgentes, porque aquí lo de ser autodidacta y leer requiere una fuerza de voluntad y un tiempo que ahora mismo parecen haberse diluído en la inmensidad abisal del pasado remoto. Como si tuviera poco con el inglés me he decidido a ir hoy a danés y, habiendo perdido la primera clase, me sentía realmente perdida. Aún no he decidido si merece la pena dedicar tiempo a una lengua tan dificil, que no me gusta como suena, cuando aún ni siquiera piloto bien con el inglés, que es realmente necesario. Por el momento he tomado nota de algunas fracesillas útiles, como Jeg elsker dig (Te quiero) o Hour mange cykler har du? (¿Cuántas bicicletas tienes?), que se pronuncia algo así como “vo man sucla ar di?”. ¿Quién es? sería Huad er det?, “vel eg di?”. En fin, todo un lío. Con lo bonitos que suenan el francés y el italiano… Pero luego pienso en una mujer de Tanzania que está en clase, que habla de primer idioma algún dialecto africano con nombre raro, de segundo swahili, luego inglés, y está aprendiendo danés… y me pregunto, si ella puede ¿Por qué yo no?.

El martes por la tarde fui con Cristian, mi vecino de abajo y compañero de clase, a arreglar las bicicletas y ayer por fin pudimos ir a recogerlas. El cambio de ruedas me costo 145 coronas, unos 20 euros, así que ya con ellas en nuestras manos pudimos volver de Roskilde a Trekroner a pedal, en sólo 10 minutillos. Fue gracioso porque en la ida cogimos el tren, y decidí no picar, porque últimamente pico y no me encuentro al revisor. Justo se iba a cerrar la puerta cuando veo que un revisor regordete se mete en el tren y empiezo a gritar: “¡Oooooh! Sorry Sorry I forgot to tick!” Bajándome del tren. El hombre, tan bello, me dijo algo así como “Corre, que se te cierra la puerta del tren. Ya picas en la próxima parada”. Obviamente, no piqué. Todo esto ante la atenta mirada de una japonesa simpatiquísima que conocí en una fiesta de Korallen bailando la conga, donde decidimos ponernos juntas porque resultaba más cómodo siendo las dos de tamaño bolsillo.

Hoy también fui a la universidad en bicicleta, con pérdida incluída en las clases de danés (primero no encontraba la clase y luego no encontraba la bici) y chaparrón en la vuelta a Rockwool después de Social Media. ¡¡Mañana al fin es el último día!! A ver qué tal nos sale la presentación. Me hubiera gustado aportar más al grupo, pero no sabiendo si soy peor en escribir correctamente en inglés o en manejar programas de diseño, me he mantenido un poco al margen. Veremos si el apasionantísimo mundo de las Communication Theories me da más margen para trabajar y sentirme útil de vez en cuando. Por suerte, (Mal de muchos…), no soy la única a la que le cuesta encontrar su lugar dentro del proyecto, de hecho es algo bastante común entre la spanish people. Hay quien dice que somos como un gueto y realmente la gente no se anima a venirse a los sitios con nosotros porque siempre, siempre, siempre, acabamos hablando en español. Pero es un problema dificil de resolver cuando somos la gran mayoría y por lo general nos expresamos bastante peor que la media en inglés.

Hoy, también por primera vez en mi vida, he recibido una carta rebotada, que nunca llegó a su destino. Es super frustrante porque al principio una piensa que realmente tiene correo personal, escrito a mano, como en las películas; empieza a ponerse nerviosa, ansiosa y… ¡chof!, chasco. Pero podría ser peor, al menos no es una factura o una amenaza en danés de la policía para que pague mi multa, o de un psicópata obsesionado por destruir de a poco todos los electrodomésticos del segundo piso de Rockwool. (A esto le llaman disonancia cognitiva los psicólogos, y es muy práctico para llegar al final del día con una sonrisa 🙂 ).

Y haciendo una pequeña analepsis, decirles que el martes por la noche también fue especial porque Ivanna salió de su cuarto. Para sorpresa nuestra, de María y mía, que le tocamos antes de salir por si se quería venir y no obtuvimos respuesta, nos la encontramos con las manos en la masa, cocinando una fritanga de papas y ajo, o algo así. Esperemos que la situación se repita y que la chica vaya encontrando su lugar aquí, lejos del aire viciado de su habitación.
La fiesta checa me sirvió para anotar en la lista de cosas pendientes que si algún día voy a Praga tengó que buscar el pastel exótico que nos ofrecieron (czech honey cake?), ahora en directa competencia con los bollitos de canela y un dulce de mermelada de la canteen.

Y mañana… ¡¡Fiesta de la RUC!! (guc xD)

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