Combinando sustancias

Que no, que mi caída hacia los infiernos no se va a acompañar también de drogas duras, que he pecado de sensacionalismo en el título de hoy. La cuestión es que presento una acusada tendencia a coleccionar botitos de sustancias diversas, y a hacer potingues dignos de una bruja piruja de las de las películas:
Apunten:
-Aceite de onagra para la piel y las uñas, bueno para todos los tejidos del cuerpo, las defensas y los transtornos menstruales y premenstruales.
-Un multivitamínico-multiminerales para compensar las carencias alimenticias derivadas de no tener congelador y de la no existencia de los productos Hacendado.
-Unas cápsulas de propóleo para cuando una se nota baja de defensas.
-Acetiscisteína para un comienzo de bronquitis y… de postre, una infusión expectorante con cebolla hervida y miel de abeja.
Con este cóctel no me extraña que algunos me tachen de yonki; y eso que no me he podido traer conmigo las 1001 variedades de infusión (el Rooibos para relajar, el té rojo para acelerar el metabolismo, las combinaciones de melisa y valeriana para el estrés, la manzanilla con anís como digestivo, y el té de vainilla con caramelo para las visitas…).

En fin, cambiando de tema, se hace rarísimo no tener clase más que lunes, miércoles y viernes de 13.00 a 16.00, con descanso incluído. A eso hay que sumarle que la profesora estaba mala ayer y tuvimos el día libre. Supuestamente hay estudios que demuestran que con pocas horas de clase se consigue mejor rendimiento, y evitando el método de aprender de memoria- vomitarlo en el exámen – irse de calimochada y olvidarlo todo. Yo creo que en España se estudian más cosas, de hecho la gente con carreras tochas en plan Informática, dice que aquí van sobrados, probablemente porque a los daneses solo les enseñen lo que realmente les va a hacer falta de cara a su futura implantación al mercado laboral. Nosotros, en España, tal y como versaba un titular buenísimo en El País, estamos (Pre)parados.

El ritmo de fiestas continúa como al principio. La semana pasada tuvimos una cena en Rockwool que al final se alargó y se convirtió en una especie de pre-fiesta. Aquí hicimos tortillita española, que tuvo bastante buena acogida, y luego la gente trajo salmón con huevo duro, ensalada de pasta, pizzas, un bizcocho, vino tinto… Sólo faltaban más bebidas; de hecho se notaba tanto su ausencia que hasta la botella de Retzina, bautizada también como pis de griego, acabó por vaciarse a pesar de su regusto a agua de fregadero. En estas circunstancias, los locos de nuestros vecinos, Cristian y Yannick, ni cortos ni perezosos, cogieron sus super bicicletas y fueron a Roskilde en busca de cervezas. Ahora nuestra intención es hacer una fiesta de verdad el viernes aquí, con una música distinta en cada planta de la Blue Tower y, con un poco de suerte, conseguir que sea una bad taste party, esto es, una fiesta en la que cada cual se enfunde la peor ropa que tenga, desconjuntada, hortera, cutre… Veremos qué tal se da.

El viernes hubo una fiesta de cumpleaños en Korallen de una tal Marta, que nadie conocía, hasta ahora. Contamos en Rockwool con la presencia okupa de Dante, un peruano que está de Erasmus Mundus y después de pasar un tiempo en Italia se ha dado el saltito al norte. En la fiesta se multiplicaban las bebidas como en el relato bíblico, y como ya es tradición la fiesta duró hasta altas horas de la madrugada gracias a los españoles y a unos cuantos party-people internacionales.

El sábado me prometí no salir, no beber, no fumar, no gastar más dinero; pero a última hora aparecieron María y sus amigos con ron Negrita y alhajas como queso y chorizo español, y ojo: UNA FREGONA!!, así que me emocioné y me uní al plan. Perdimos el tren (Qué sorpresa, ¿no? ¬¬) Y estuvimos una hora perdidos buscando la discoteca donde estaban todos. Cogimos un taxi que no no sabía llevar y sólo por montarnos nos cobró 6 euros. Al final cogimos otro, y, gracias a la ayuda de Verner, un danés que nos mandó el nombre del local por mensaje, llegamos a la puerta por 10 euros (6 es el precio base, así que imagínense lo cerca que estábamos… Toletes). Para compensar el gasto adicional, nos colamos sin pagar y así la noche no salió cara.

Y antes de continuar con cualquier otro tema, permítanme aconsejarles que vayan donde vayan, aunque sólo sea de vacaciones, lleven un diccionario español-lengua nativa; lengua nativa-español y úsenlo especialmente cuando de comidas se trata. De lo contrario, podrían confundir un sobre de especias con un preparado para sopa en Hungría o no percatarse de que la salsa curry que han comprado necesita ser disuelta en una cantidad ingente de agua. Del segundo caso me declaro culpable, desperdiciando un pollo con arroz con una pasta glutinosa amarilla y que picaba más que el chili mejicano. Después del cachondeo en mi piso, con Sonja (mi compañera alemana) casi llorando de risa y tras haber colocado una bomba de relojería en los estómagos de María y sus amigos de Jaén, nos dispusimos a llevar unas muestras a los vecinos de abajo, que acababan de despertarse y estaban de resaca. Servet, el turco, que es más avispado, no cayó en la trampa; pero a Yannick, el alemán, que es muy educado, le costó darse cuenta de que esa tapita que había preparado “with love, for you” era una broma. Dijo: Está un poco picante… pero está bueno; y al rato empezó a enrojecer y a llorarle los ojos.

Mi historial de delincuencia, recién instaurado en Dinamarca, sigue acrecentándose. Por un lado, ya me he hecho (¡¡Por fin!!) con la famosa Copenhague Card 24 horas, con la que tienes entrada gratis a muchos museos y puedes ir en tren. La cuestión ahora es irle cambiando la fecha día a día con cuidado de que no se note. Siento romper su sistema basado en la honradez y la confianza, señores daneses, pero pagar 50 euros por un bono de 10 viajes (2 cada vez que se va a Copenhague) es algo que cualquier Erasmus medio no se puede permitir, menos aún cuando es un misterio insondable en qué momento nos llegará el dinero de la beca.

El viaje a Copenhague de ayer fue bastante productivo. Vimos la zona denominada Kastellet, un parque bastante bonito cerca del mar, y (atención) una pantalla en la que se veía en vivo a la popular sirenita en una exposición en Shangai. ¿No es mejor poner una réplica en la roca? Es más práctico para los turistas, que quieren llevarse consigo la foto-postal, foto-facebook, al margen de si la figurilla es o no la original. Lo importante es que no se note la diferencia. La imagen de la tarde fueron unos viejecillos sentados en un banco cercano, abrazados en silencio, en el frío y gris ocaso de sus vidas. Qué melodramático me ha quedado eso. Pero ojalá todos llegáramos a viejos con la capacidad y las ganas de seguir amando.

Tras el paseíto nos metimos en una cafetería a la antigua, donde se mezclaban sillones con sillas de plástico playeras y había transistores y televisiones antiguas. Nos sentamos en una mesita, sacamos unos paquetes de galletas y los orgásmicos bollitos de canela, María sacó millones de fotos y, un buen rato después, cuando nos percatamos de que el café costaba 5 euros, salimos a escape con el rabo entre las patas. La próxima parada fue un bar español, El Porrón, que olía a fritanga. Pero la tradición española no iba más allá de mapas de España y abanicos; no había cerveza con ración de bravas (cerveza sin acompañamiento, 5 euros). Para terminar la tarde nos fuimos de paseo y nos metimos en un Tiger (la versión danesa de los chinos donde lo más barato cuesta 10 kr, cerca de 1,50 euros). Medio compramos, medio sustraímos bolígrafos, un ugüento chino para descongestionar la nariz, un reloj de arena para inventar algún juego botellonesco y, lo mejor: un orgasmatrón y una bola estriada para hacer masajes. En realidad, sería un buen negocio: Masajes desestresantes por 20 kr. Alex, el amigo de María, adquirió también un simpático papel higiénico con corazoncillos como regalo y yo me vi fuertemente tentada a comprar un muñeco de vudú, todo mono, que venía con sus alfileres y sus mensajes y todo (del tipo: Ojalá nunca más vuelvas a tener sexo, Deja de mirarle el culo a mis amigas…). Me parece un invento fantástico.

Y para ir concluyendo ya, sólo dejar constancia de que mi máxima aspiración en la vida ha cambiado, quiero ser la próxima sustituta de Mazlan Othman como embajadora de la ONU ante los extraterrestes.

Supuestamente es sólo un rumor, pero no deja de ser gracioso que ante la inminencia de la huelga general y otros problemas importantes, se llenen páginas de periódicos con cosas como ésta:

“Para el experto en derecho Espacial Richard Crowther, "cuando (los extraterrestres) nos digan; Llevadme ante vuesto líder; Othman será lo más próximo que tendremos;. En este sentido, se modificarán ciertos aspectos legales que regularán tal encuentro. Bajo el Tratado del Espacio Exterior de 1967, los miembros de Naciones Unidas acordaron que el mejor método para proteger la Tierra de una contaminación alienígena pasaría por la esterilización de los extraterrestres, pero se espera que la astrofísica malasia presente una perspectiva más tolerante.”

(público.es)

Habrá que tomarse la vida con humor 🙂

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