A 30 grados menos la vida no se congela. La fabulosa historia de Victoria Caraballo en tierras danesas!!

Al fin saco tiempo para escribir libremente, porque he estado escribiendo, sí, pero bajo presión. Por un lado escribiendo millones de emails en mi aún infructuosa búsqueda de piso/residencia que no exceda los 400 euros. Como ya les he dicho, mis perspectivas de futuro para enero siguen siendo las de ser una Rockwool homeless… lo más gracioso del caso es que vamos a ser muchos. Pero oigan, a bajo cero no creo que se esté especialmente confortable bajo el puente que va entre la Blue Tower y la estación de Trekroner, así que aquí sigo esperando el golpe de suerte.

Por otro lado, he estado enfrascada en el maldito proyecto: Political Ethos- Obama vs Clinton y el mensaje político. Repito las sabias palabras de mi amiga Pilar años atrás, en los proyectos de Radio y Tele: “Los trabajos en grupo son una lacra”. O hay una encarnizada lucha de ideas, o una carencia de ellas; un choque entre ambiciosos y mediocres; entre estilos de diseño o de escritura; entre buenos y malos humores; entre lentos y rápidos… Yo, como siempre a mi bola, en mi experiencia en RUC ha habido veces que me he mantenido al margen y he hecho apenas nada y otras, como ahora, que me está tocando currar el doble. Así que sí, estoy de mal humor, porque trabajar en Erasmus es molesto, y ahora mismo toda la metodología de las bondades de los trabajos en grupo y la inteligencia colectiva a mi me suena a cuentos chinos (pobres chinos, ahora que lo pienso, siempre metidos en las connotaciones negativas del español: cuentos chinos, ponerse como un chino, trabajar como un chino…)

En fin, ahora, lo que estaban esperando, la historia de mi amiga Victoria Caraballo en Dinamarca 🙂

Vicky llegó el jueves a mediodía al aeropuerto de Copenhague durante la primera ola de frío polar que hemos vivido en este páramo helado (te robo la expresión, frijolito 😉 ). Venía con la cara morena, aspecto en desuso por estas latitudes, así que fue fácil reconocerla. El camino hacia Trekroner fue accidentado, cargando con las maletas y con las vías del tren congeladas, por lo que se sucedieron los retrasos, los cambios de un tren a otro… pero al final alcanzamos nuestra meta.

Vicky vino cargada de sensaciones navideñas con su cargamento de turrón de chocolate, almendras rellenas, polvorón y mazapanes; pero tampoco se olvidó del jamón serrano Navidul y del regalo más esperado: el quitaesmaltes sin acetona del Carrefour, único en su especie a la hora de borrar la fecha original de la Copenhagen Card sin cargarse la banda que delata su originalidad. Dicho ugüento maravilloso estaba muy cotizado por estos lares, hasta el punto de que cierta traficante rockwooliana pretendía vender el botecito a nada menos que 40 euros, por las sucesivas incursiones de pedigüeños que tocaban a su puerta en busca de la solución milagrosa.

Sin embargo, amigos, y esto es algo imperdonable: ¡VICTORIA SE OLVIDÓ DEL MOJO PICÓN!. Yo, que experimenté en mi cara meses atrás la explosión de mi salsa favorita (cosas de la presión, cuando se envían por correos tales manjares), estaba ansiosa por preparar, esta vez sí, papitas arrugadas, y ofrecerlas a los comensales internacionales. Pero tendrá que ser el próximo semestre.

La primera noche danesa para Vicky fue amenizada por otro de los regalitos que me trajo: ¡Ron Miel Arehucas!. Jugamos a las cartas en el sucio salón de turcos, con su sillón destartalado y su suelo pegajoso, y brindamos por las Islas Canarias (en realidad, sólo por Lanzarote y Fuerteventura). Yannick, alemán, no pudo menos que hacer una comparación del Ronmiel como sucedáneo del Jagermeister. Jugamos varios juegos para beber; uno, por ejemplo, que según la carta que se saque se deben hacer distintas acciones:

4.- floor (tocar el suelo. El último bebe) / 5- guys (beben los chicos) / 6.- chics (beben las chicas) / 7- heaven (manos al cielo; el último bebe) / 8 (bebe el que saca la carta ) / 9 (bebe el que elija quien saca la carta)…

Pero lo más pintoresco fue que les enseñamos, a esa panda de dos turcos, un alemás y una lituana, a jugar al cinquillo. 🙂
Después fuimos a Korallen, porque era el cumpleaños de Victor y bebían allí antes de ir a Copenhaguen al Kulor Bar. Vicky, la última en llegar, fue la primera en caer redonda al piso helado. Cuando llegamos a Korallen la gente ya estaba por irse, dimos media vuelta pero, entretenidos en el camino en una violenta batalla de nieve de todos contra todos (de la que doña Victoria se escaqueó), perdimos el tren y decidimos ir a dormir para aprovechar el día siguiente.

El viernes, Vicky amaneció quejumbrosa y con dolor de cuello, primera señal del resfriado que estaba gestando, fruto de un cambio de temperatura de nada menos que 30ºC, al pasar de los 28ºC que tenían en Canarias a los alrededor de -4ºC de Dinamarca. Ocupamos la mañana en ver la sirenita, que ya esta de vuelta de Shangai, y el Tívoli; pero hacía tanto frío que nuestros pies estaban congelados-anestesiados y no pudimos seguir nuestra ruta turística. Antes de volver a Trekroner, nos escondimos en los baños públicos del Tívoli, pusimos nuestros calcetines a secar en la calefacción y nos dedicamos a comer. Vicky, que no estaba cómoda con su papel de gitana, se escondió detrás de la puerta y creía ver miradas reprobatorias en todos los daneses que veía pasar. Luego descubriría que la mirada danesa es, en general, seca.

Antes de volver a Rockwool, nos pasamos por Roskilde, primero experimentando la humillación de ser expulsadas del vagón de primera clase. Fuimos a un supermercado, en busca de unas botas, porque me juré a mí misma de que no volvería a poner a mis deditos en peligro de gangrenamiento. Las botas tenían pelitos por dentro y además eran dos tallas más grandes, para poder ponerme varios pares de calcetines, aún a riesgo de caminar con ellas con estilo pingüinístico. Descubrí, además, que hay unos sprays que impermeabilizan los zapatos y, dejándome llevar por mis impulsos cleptómanos, me la metí en el bolso en un escondite apartado, entre montañas de botellas; con tan mala suerte de que sobre mí había una cámara. Aún así, aparenté tranquilidad y salí impune con mis botas compradas y mi spray sustraído. Nada de steal, esto es balance the price.

Por la noche, cómo no, tocó beber; en esta ocasión vodka con zumo de piña, pero como somos tan troncas, nos dejamos las provisiones en casa. Salimos por la universidad, al Technofest, una de esas fiestas masivas que se hacen en RUC. Me entró un ataque de generosidad y me dediqué a invitar a chupitos de Fisky y Tequila a todo quisqui, con una sola constante: un chupito para mi, otro para Victoria, y otro para quién pillase cerca. Vicky, puesta al día sobre los cotilleos que se cuecen en Trekroner, se lo pasó pipa viendo el percal; risas acá, risas allá; además, así, como quién no quiere la cosa, encontró un móvil danés, que en la noche venidera estaría sonando todo el rato sin dejarnos dormir.

El sábado fue mañana de resaca, pero de resaca llevadera. Costó levantarse, y costó coger rumbo a Copenhague. María se nos unió, y vimos Nyhavn, la famosa calle de las casas de colores y el canal, y Stroget, la enorme calle de tiendas. Pensamos ir a Cristiania, (es delito no ir si se viene a Dinamarca) pero oigan, el frío apretaba y había que volver a Trekroner a aguarecerse, no sin antes pasar por un par de tiendas; Vicky para comprar algo para su hermana y María en una búsqueda dificultosa de abrigo, mujer exigente en todos los aspectos de la vida.
Como detalle interesante a nivel personal, me pedí un crepe que me hizo un Erasmus belga, muy simpático, que me contó que una vez intentó aprender español, pero tuvo un accidente que le dejó sin memoria y se le borró todo lo que había aprendido. Vaya por Dios. Que mala suerte, chico.

Por la noche había una fiesta cóctel organizada por el grupo de españoles koralinos + victor. Tenían todo preparado, música de reuniones protocolarias, pulseritas con nuestro nombre y hasta un corazoncito de tela de regalo. La gente iba de traje y camisas, y hasta se vio alguna que otra corbata. Los vasitos de plástico cutres contrastaban con la fingida elegancia de las típicas sombrillitas de los cóctel, albergados en pequeñas cazuelas de plástico. Los cócteles: agua de Valencia, Piña Colada y Mojito estaban demasiado dulces en mi opinión, pero al menos eran una alternativa diferente a los chupitos de ron y tequila, también disponibles. Los asistentes no eran muchos, pero con la concentración etílica en sangre bastante elevada, la cosa empezó a irse de madre de todas formas y, al final, pues lo de todas las fiestas: desmadres y orgasmus.

El domingo se resume en esta frase: Muerte y destrucción. Vicky malísima y con ganas de descansar; yo batiendo records en el número de vómitos/noche y María yaciendo semezombi en el sofá de nuestra cocina de Rockwool, que en aquel día concreto acumulaba tres grandes bolsas de basura que ninguna se había dignado a tirar, y por tanto, olía a vertedero, lo que hacía aún más decadente nuestra situación.

El lunes marcaba el fin de la estancia de Vicky en Dinamarca. Nos levantamos relativamente temprano, fuimos a Fakta para que Vicky comprara bollitos de canela y mazapanes como detalle (ya saben, lleven regalo una vez que se van de viaje y malacostumbren a la gente, que luego acabará siendo un compromiso). Bajo los soplos de viento infernal y la nieve, cogimos los trenes que nos llevaron hasta el aeropuerto. Yo, puro estrés en este maldito mes de Diciembre, tuve que abandonar a Vicky en una cola de facturación que parecía la correcta. Luego me contaría por Tuenti cómo acabó su experiencia. Con su permiso, transcribo la historia:

Silvia: y tu como fue el viaje de vuelta?
estoy intrigada

Victoria: ay tia fatal
mira resulta que en la fila en la que estabamos no era, tuve que ir a unas maquinas y con mi localizador meterlo y sacar la tarjeta de embarque y tambien el papelito que le ponen a las maletas; luego hacer otra cola en otro mostrador y facturar;
luego el vuelo se retrasó y no tenía puerta de embarque. Alli estuve hablando un par de horas con una china en ingles
jajaj muy graciosa la china.
Luego pusieron puerta de embarque nos metieron nos volvierona sacar y luego por fin embarcamos a las 4 menos algo
llegamos a madrid a las 8, imaginate todo lo que duro el vuelo ya esta hartaaaaaaaa; mi maleta no pareció, fui a informacion y me dijeron que no sabian nada que esperara que le habian dicho que habian unas maletas que no sabian de donde eran; pues luego aparecio mi maleta en la cinta de Palma de Mallorca =S
Bueno… cambio de terminal con la maleta a cuestas y otra vez a empezar: facturacion, dni, pasaporte (ahh que pense que habia perdido el dni en copenague y luego casi no me dejan embarcar en Madrid porque necesitan el Dni para lo de resiedente canario) casi me muero. Pero por arte de magia aparecio en mi cartera. Allí está el, en su sitio.

Silvia: ¿Pero perdiste el vuelo a Las Palmas?

Victoria:
que vaaaaaaaa. Tambien estaba retrasado el de Las Palmas y lo consegui coger! Llamé a mi casa de una cabina y se me agotaron los 2 euros que tenia! solo tenia coronas y que iba a hacer yo con 60 coronas en Madrid?
Bueno, me encontre con una sueca y sus hijos, que tambien había coincidido con ellos en el otro vuelo, y casi me remontan
pero me reí mucho con la guiri que solo decia en español: ¡Mi primo el de Zumosol!
Después todo el vuelo moviéndose el puto avión pero nada, aterrizamos y que?? que mas podia pasar?? las puertas del avion no se abrian! la guiri insultando a la compañia y yo no paraba de reirme de los nervios. Luego se consigue abrir la puerta pero enganchan la pasarela porque no se que cable se habia mojado!Diossssssss xD
Desembarcamos por la puerta de atras con una escalera como las que ponian anituguamente y como esta lloviendo… que podia pasar?? siiiiiiii, una caida de una señora… pero no le paso nada!!
Luego nos montan en una guagua y la gente ya no podía mas, pero no, no se habia acabado allí el día; ahora las puertas de la guagua no se cerraban!!! y por tanto como mecanismo de seguridad la guagua no andaba; bueno……….. cambio de guagua…
Llegamos a trompicones a lo de las maeltas y cogi la mia y escape del aerpuerto como puedeeeeeeee

Y aquí acaba la odisea victoriosa de mi amiga 🙂
Solo espero que Mary (mi madre), que viene ahora mismito a visitarme, no se vea en una parecida.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , ,

2 responses to “A 30 grados menos la vida no se congela. La fabulosa historia de Victoria Caraballo en tierras danesas!!”

  1. Sonia says :

    Intensa e interesante historia jajaja!!!
    y MI MADREEE!! pobre Vickiii!! no pudo pasarle nada más en esos aeropuertosss!! :S!

    Volveré a leer tus próximas anécdotas… 🙂
    bss

  2. Vicky says :

    Silviaaaaaaaaaaaa me encanta tu descripción!! me estoy riendo yo sola en mi casa ahora recordandolo!! ahora me rio pero que mal lo pase en ese aeropuerto! jajaja Muchas gracias por todo y nos vemos ahora mismitoooo
    PD: me temo que vas a seguir pasando frio porque aqui ya empezo nuestro particular invierno aunque nunca será comparable al hielo que corre por tierras danesas. un besitoo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: