Renovarse o morir

Ayer estaba comentándole a mi madre en el tren una cosa que me parece muy curiosa. Dinamarca me ha servido para darme cuenta de que da igual en que lugar del mundo esté, o en qué contexto, que siempre acabo rodeada del mismo tipo de gente, la gente que me gusta, y llevando a cabo el mismo tipo de rutinas. Del mismo modo, me siento yo misma en cualquier lugar del mundo, es como si al fin me hubiera encontrado, al descubrir que la pregunta que me atormentaba en mi adolescencia: ¿Quién soy?, ya no es una incógnita infinita. Y es paradógico pensar cómo podemos llegar a encontrar lo “estable” de nosotros mismos sometiéndonos a un cambio.

En este sentido tengo mucho que agradecer a Madrid, donde empecé a ser yo misma. Me acuerdo al principio lo perdida que me sentía allá sola, sin el apoyo de mis padres por primera vez, en un contexto nuevo, un clima que se me antojaba hostil y sin un sólo amigo o conocido. Pero después, la satisfacción de crear un nuevo círculo de amigos, de hacer de pequeños rincones mi casa, en fin, de crear una nueva vida rica en experiencias hizo que me sintiera mucho más feliz, que dejara de estar enfadada conmigo misma.

Supongo que para mucha gente Erasmus es, como fue para mí Madrid, una primera experiencia de reinvención, y que para cada uno significa algo distinto. Unos apenas aprenderán a hacerse el puchero, pero seguro que otros se encontrarán con que la brújula de su vida señala hacia otro norte.

Justo ha caído en mis manos una revista de Psicología que traía una reseña de un libro que hablaba de esto, les dejo aquí algunos párrafos porque, al menos en mi caso, explican la felicidad que he encontrado en mis vidas y mis viajes de fuera de casa, y ese deseo de “Érase una vez…” que me llevó a tatuarme la libélula cuando tenía 17 añitos.

“Es en el momento en que el gusano cree que se acaba el mundo, cuando en realidad comienza su transformación en mariposa. El gusano es como el autorretrato que hemos hecho de nosotros mismos a través de diferentes definiciones y etiquetas que nos han atribuído desde la infancia, y que nos hemos ido creyendo a lo largo de nuestra vida.
Soy tímido, soy raro, soy diferente…
El verbo “ser” puede ser muy peligroso cuando lo utilizamos para referirnos a alguien (incluidos nosotros mismos) a partir de un comportamiento o una acción. En base a descripciones vamos construyendo un “yo” y nos identificamos con él. Y esta idea de nosotros mismos se va consolidando, entre otras maneras, desde el momento en que la convertimos en un referente que nos marca el camino para actuar y tomar decisiones, cada vez que decidimos responder de acuerdo a esa idea de nosotros mismos”.

“… Prefiere mantenerse en su “zona de confort” limitada y de sufrimiento, pero al menos conocida y familiar, a apostar por lo desconocido. ¿Por qué ocurre esto? Porque cuando te has identificado completamente con una imagen, si esa imagen desaparece, la sensación que te queda es la de que te mueres un poco, que “tú” desapareces”.

“Tal y como dijo Ramón y Cajal, el ser humano es el auténtico escultor de su propio cerebro, dado que cambiando la forma de pensar podemos cambiar los circuitos cerebrales y, de esta manera, también nuestras acciones y respuestas emocionales. Atrévete a esculpir tu mejor obra de arte: tu propia vida.”

Marié Morales- (Psicología)

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2 responses to “Renovarse o morir”

  1. Vicky says :

    de los mejores posts! =)

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