Enero

Los días pasan, regados de amaneceres para atesorar, algunos encubiertos bajo una espesa niebla y otros, los mejores, con retazos de cielos azules que hacen brillar los restos de nieve sobre los tejados de Ryparken. Los atardeceres, poco a poco, se van quedando rezagados y las agujas del reloj, raudas, les van ganando terreno. Desde la gran cristalera de la terraza, mimetizado con el entorno, un termómetro indica, a la agonizante luz de las 4 de la tarde, que el punto cero ya no queda tan lejos.

El tiempo se ha llenado de okupas sin techo que habitan en el recibidor, con el espacio justo para que encaje un colchón de funciones ornamentales; y de reencuentros, y de historias de amores que encontraron lo más importante en palabras vestidas de otros idiomas. En la boca, el sabor de las hamburguesas del restaurante turco de enfrente, que exhibe un batiburrillo de palabras en distintas lenguas mientras sonríe y bambolea su prominente panza. Ante un pedido, se sorprende y con sus ojos de piedra pómez bien abiertos le pregunta a un amigo, “¡¿Cómo es posible que un latino quiera hamburguesa?!, si ustedes están en contra de los americanos, ¡Capitalista!”.

En los ojos queda la hipnosis de un incesante ir y venir de bicicletas, y los velos oscuros de las mujeres de Norrebro, mimetizadas con la atmósfera plomiza de Copenhague. También algunas crisis inmobiliarias para coleccionar, aunque esta vez ajenas, y problemas de conección a Internet y al mundo, y dificultades para pronunciar: Die deutsche Sprache ist schwer.

En el esófago queda el cosquilleo burbujeante de la cerveza en Understellet, y la leve cefalea provocada por un catalán originario de Gahna, que se sentía un superviviente de los altos precios escadinavos, y que le estaba engendrando un hijo a una rubia cuarentona que no había podido quedar en estado en su anterior matrimonio. Mientras, la boca pornográfica muestra sus dientes que se iluminan y se apagan, recordando que nada es lo que parece; que de cerca, todo cambia.

Y así, entre anécdotas y aires de rutina, con su apariencia de inmovilidad y recogimiento, enero pega los últimos coletazos.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , ,

Trackbacks / Pingbacks

  1. Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya - febrero 4, 2011

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: