El matrimonio

Ayer estuve tomando unas copas de vino con un grupo de alemanes. Uno de ellos, Sebastian, se casa este año. Tiene unos 23 años, pero lleva seis años con su novia, que vive en en la costa oeste de Estados Unidos, casi en las antípodas. Se conocieron en un intercambio, él aprendió inglés y ella alemán; y los padres de ella tienen dinero, como decía en broma Sebastian.

Vivir juntos, de verdad, meses y día a día, nunca lo han experimentado, pero él se veía contento con la idea del matrimonio; el compromiso, y esas cosas; “pero los hijos podrán esperar hasta… que tenga 30 años o así”.
Esto abrió un debate.

Yo le dije que no creía en el matrimonio y él me decía ¿Qué hay del compromiso, de estar toda tu vida con tu pareja?. Romántico, ¿no?. ¿Pero no es más romántico regalarle a tu pareja la libertad con la decides permanecer con ella día a día que la imposición de un papel? ¿o es que tenemos miedo del abandono y queremos ponerle una soga al cuello a la otra persona aunque eso suponga ponernos otra sobre nuestro gaznate? ¿Por qué es necesario casarse para ser un matrimonio? ¿Por qué oponemos matrimonio a libertad?

Para mí un matrimonio está formado por dos compañeros de vida que deciden apoyarse mutuamente y acometer proyectos juntos; vivir bajo el mismo techo, tener hijos, compartir los buenos y los malos momentos. Pero nadie dijo que el matrimonio fuera eterno. Si estaba llamado a romperse o a durar, la parafernalia del intercambio de alianzas en el altar no cambiará demasiado las cosas. Incluso puede que quizás precipite las crisis, por la asfixia que a veces producen las cosas que se dan por seguras; la casi propiedad que se tiene de la otra persona. Además, sin casarse se evitan unos cuantos engorros burocráticos.

En tema de derechos, hoy en día siendo pareja de hecho (es decir, conviviendo más de dos años con una persona) no se está desprotegido: la casa es del que la compró; o del que tiene a su nombre el contrato de alquiler, y si es de ambos, se va a juicio. Los hijos menores de 7 años, en teoría, se quedan con la madre y se tiene derecho a pensión alimentaria y pensión por viudedad. Entonces, señores, ¿Para qué casarse?.

Si las Iglesias de España están vacías la vieja idea del matrimonio auspiciado por Dios, en contra de la desdeñable concupiscencia no es una excusa. Como ya decía una de mis tantas profesoras de Inglés, uno tiene la idea desde el exterior que España es un país católico; cuando en realidad es un país de hipócritas y las Iglesias, para la mayoría de nosotros, son un gran teatro donde interpretar el soliloquio redundante de las tradiciones. Por suerte, en España las bodas por lo civil y las parejas de hecho son más numerosas que los matrimonios católicos. No me malinterpreten, no estoy criticando a los católicos que se casan por la Iglesia, es más, me parecen coherentes; critico a los que no pisan una Iglesia, no han leído una Biblia en su vida y no son ni creyentes ni practicantes, y se enfundan el vestido blanco de la pureza, y se dicen “hasta que la muerte nos separe” bajo el Cristo crucificado.

Por suerte el matrimonio y la familia ya no son lo que eran, porque los tiempos han cambiado, la mujer se ha independizado, se normalizan las relaciones al margen de la orientación sexual, la gente tiene hijos y se compromete sin necesidad de casarse. De hecho uno de cada tres bebés nace en España fuera del matrimonio. Una de las alemanas de ayer se espantaba con esto ¿No es acaso más comprometido tener un bebé que casarse?. Si y No. El nacimiento del bebé es algo natural, no una imposición ni un teatro, es el contrato de la sangre compartida, y el amor incondicional de una madre (o padre) a un hijo es algo instintivo que con muchísima más probabilidad durará toda la vida. Ese niño necesita de unos padres; pero esa pareja de hombre-mujer (mujer-mujer; hombre-hombre) no necesitan un certificado firmado que atestigüe que son marido y mujer (mujer y mujer/ marido y marido) para ofrecer a ese bebé una familia.

Como decía Francesco Lapenta, mi profesor en RUC, en España o en Italia parece que está pasado de moda eso de casarse. Todo tiene un sentido, unas funciones sociales que hacen que esa vieja institución haya quedado un poco caduca. Curiosamente, en países como Dinamarca hay un repunte en los matrimonios. Creo que este tema es digno de un estudio sociológico.

Por mi parte, consciente de que quizás el tiempo me cambie los esquemas, me parece que la opción ideal (y también la más romántica) es ser pareja de hecho.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , ,

2 responses to “El matrimonio”

  1. ccariatide says :

    La pareja, sin entrar en denominaciones, no tine sentido si no supone sumar cosas a tu vida, sin restarle nada. El único fin es complementarse, encontrar un compañero o compañera de batallas que te haga ser más feliz de lo que eres por ti mismo. Frecuentemente hay una descompensación de roles que acaba por apretar las cuerdas de uno de los dos, normalmente la mujer, quien pierde libertad y se carga de obligaciones.
    La libertad en la pareja es sagrada, mucho más que el hecho de haber contraído o no matrimonio.

  2. Sonia says :

    una vez más, vuelve a encantarme tu entrada… tu ya sabes lo que opino al respecto, ¿casarse ? ¿para qué? , a no ser que me dé algo en la cabeza y mi mentalidad cambie del todo, no pasaré por la iglesia vestida de blanco…xD!
    comparto todo lo que defiendes en tu entrada!!!! VIVA ESA PERIODISTAAAAA!!! 🙂 bss

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: