Vacaciones LowCost en Sicilia

Pocos días. Presupuesto ajustado. Necesidad de optimizar el tiempo. Así son los viajes LowCost. ¿El destino? Está vez ha sido Trapani, una pequeña capital de provincia al noroeste de Sicilia.

Trapani

7 CONSEJOS PARA APROVECHAR TU VISITA:

1.- Busca un alojamiento.– Sicilia está repleta de Bed and Breakfast que se adaptan a todos los bolsillos. Nosotros nos quedamos en Venti di Trapani, en la periferia de la ciudad. No obstante, como es tan pequeñita, no nos costaba más de 20-30 minutos llegar al casco histórico o a la otra punta de la ciudad.
El dueño era Massimo, un italiano gordito y risueño que nos ofrecía expresso y capuchino por las mañanas, acompañado de toda clase de dulces (incluída una mermelada típica adherezada con moho). La habitación era grande, con una televisión que nos permitía deprimirnos con el parte meteorológico o ver la huella de la mafia en algunas noticias de los informativos; pero allí estaba Massimo para sacarnos una sonrisa prestándonos un paraguas lila que había comprado en Barcelona o dejándonos una botella de agua mineral sobre la mesa para que no pasaramos sed por las noches.

2.- Escoge el medio de transporte.- Del aeropuerto a Trapani hay guaguas frecuentes que te dejan en el área del puerto por alrededor de 3,50 euros. Una vez allí, muy cerca, se encuentra E.S.T Viaggi, una agencia de viajes + alquiler de coches Avis (est.porto@gmail.com/ +39(0) 923544266) donde una puede hacerse con un coche, una bicileta (por 10 euros al día) o una scooter (40 euros al día). Nosotros optamos por la tercera opción.
Trapani se ve en una tarde y para moverse por los alrededores en guagua hay que ceñirse a los destinos y horarios de las guaguas, que no son muy frecuentes.

3.- Olvida la operación bikini.– Trapani es un buen lugar para disfrutar de la gastronomía italiana: un expresso intenso con su terroncito de azúcar, pizza o pasta a cualquier hora del día, helados de todos los sabores imaginables o el típico cuscús de pescado. Pero si hay algo característico de la región, eso es el vino. No conviene perder la oportunidad de entrar a uno de los tantos ultramarinos, con aire cargado, una bombilla pelada en el techo, y repleto de comida enlatada, para que un viejo dependiente italiano nos aconseje sobre la mejor elección. Coste: alrededor de 6 euros. (¡Cuidado! Algunos vinos tienen nada menos que 18º de graduación alcohólica).

4.- Déjate arropar por la gente.– Antes de que consigas desplegar un mapa de la ciudad ya tendrás a más de uno a tu alrededor dispuesto a ofrecerte su ayuda. Nosotros saboreamos la amigabilidad italiana nada más llegar a la ciudad, cuando un guía turístico nos ofreció llevarnos en coche hasta nuestro B&B, aconsejándonos y contándonos curiosidades de Trapani durante el trayecto.
Como nada presagiaba que el edificio donde nos encontrábamos era un hostal, una señora mobilizó a todo un grupo de niños para que nos ayudara a encontrarlo y, más tarde, cuando buscábamos la estación de guaguas, una viejita de setenta y tantos me agarró con fuerza del brazo y empezó a correr para mostrarme qué guagua tenía que coger Presto! Presto!.
Consejo: Conseguirás una comunicación más fluida Español-Italiano que Spanglish-Italenglish.

5.- Disfruta del aire mediterráneo.- Los molinos de viento presagiaban que a Eolo le gusta pasearse por Sicilia; pero a pesar de las cachetadas que pegaba este fenómeno atmosférico, el aire, el ambiente de las calles, era muy grato. Trapani tiene un no-se-qué isleño, que sabe a sur, a familia y que se contagia. Mi primera reacción fue pensar: Qué pobre, y qué feo; pero no pasó mucho tiempo antes de que me enamorara de sus estampas entrañables: las furgonetas de pescado avanzando por las intrincadas callejuelas, las mujeres regando las macetas en los balcones, viejos sentados en grupo viendo pasar a la gente, perros callejeros, adolescentes enamorados, mujerucas con gafas de botella conduciendo a 30Km/H sus Fiat del año catapún chispún, o algún que otro pequeñito aprendiendo a andar ante la voz de un papá que le aconseja: ¡Piano!, ¡Piano!.

6.- Conoce la ciudad.- Trapani se ve en una tarde. En mi opinión, es más una ciudad para empaparse de su ambiente que para ir directamente en busca de los sitios de interés turístico. Por la noche se transforma, y se vuelve más bonita, con las calles peatonales de piedra pobladas de transeuntes y el olor a mar entremezclado con el de la albahaca, que se escapa de las pizzerías.
Las playas de Trapani son limpias, pero no tienen profundidad y la arena está descuidada. Aún así, la zona costera tiene su encanto. Nosotros hemos tenido suerte y ha coincidido que hemos llegado en el momento idóneo para ver la Processione dei Misteri, uno de los momentos más esperados por la gente de Trapani. Consiste, nada menos que, en un Via Crucis acompañado de una procesión que dura cerca de 24 horas en las que se pasean 25 tallas que representan escenas de la Pasión de Cristo y que normalmente se albergan en la Iglesia del Purgatorio, en el casco histórico de la ciudad. Con un sinfín de bandas de música, coros de niños cantando al unísono con una guitarra, gente disfrazada de nazarenos, grupos de jóvenes con velas o los sufridos costaleros, la procesión se convierte en un espectáculo interesante al margen de las creencias religiosas de cada uno.

7.- Visita los alrededores.– Una vez que te has empapado del ambiente de Trapani, toca recorrerse los lugares interesantes de los que se rodea. Nuestro itinerario fue el siguiente:

*Erice.– Ciudad medieval, con calles de piedra, castillos centenarios, y casitas organizadas en torno a un patio. Emplazada a más de 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, con una visión privilegiada de Trapani, Erice te sumerge en una atmósfera medieval quebrada solo por el bullicio de los turistas y la gracia de las numerosas tiendas de souvenirs.
Para llegar, se puede ir en guagua (1.75E un trayecto) o en el funicular (3.80E un trayecto)

reserva natural dello zingaro*San Vito lo Capo y Reserva Natural Dello Zingaro.- Se trata de un encantador pueblo pesquero con una playa enorme, a pocos kilómetros de la reserva natural. Es un paraje de ensueño con aguas color turquesa, un camino plagado de dragos y una cueva enorme que pareciera la caverna de King Kong. La excursión completa es de alrededor de 7 horas (contando caminata y descanso en las calas) por los más de 2 kilómetros de costa. Pero merece la pena entrar aunque, como nosotros, se cuente con menos tiempo. No conviene resistir la tentación de pegarse un baño en ese recodo paradisiaco del Mar Tirreno por mucho por llueva y el agua esté gélida. Ojo, existe la posibilidad de toparse con jabalíes salvajes.

Salina Infersa*Marsala/Mozia.- En la costa cercana a Marsala se encuentra la Salina Infersa, con sus preciosos molinos que, por la noche, se reflejan sobre la superficie del agua. Si se es madrugador, se puede comprar una excursión turística por la isla de Mozia y atravesar en barco la laguna para ver sitios de interés arqueológico, por ejemplo, las ruinas de un templo fenicio del siglo V a.C.

Otras excursiones recomendables son:
*Segesta (famosa por su templo dórico del siglo V a.C.).
*Islas Égadas.
*Castellamare del Golfo.

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