Locos

La locura se define como una pérdida o trastorno de nuestras capacidades mentales y todos, todos, experimentamos episodios transitorios de enajenación.

Todos estamos locos: de amor (Sin ti no soy nada), de celos (¿Con quién hablabas?), de miedo (¿Y si…?), paranoia (¿De qué te estás riendo?) y trastorno bipolar (¿Quiéres café mi vida?… ¡Pues sírvetelo!).

Todos estamos locos cuando nos reímos solos, o lloramos sin motivo, o vemos amenazas donde no las hay.

Todos, locos cuando ideamos quién sabe qué cosas en las noches de insomnio. Locos, cuando rezamos a un omni-Dios que nos espía. Locos, cuando ponemos tres despertadores antes de un viaje, llevamos el lapicero entero al exámen o volvemos corriendo al coche a comprobar si cerramos la puerta con llave. Locos, cuando nos cambiamos veinte veces de ropa antes de una cita. Locos, cuando cruzamos los dedos o tocamos madera.

Y hay dos grandes tipologías de locos. Los locos pesimistas, que son hypersensibles a las amenazas, reales o ficticias, pero son incapaces de ver todos los techos bajo los que estan cobijados; esos que pierden de vista que es peor y más longevo el miedo a los desastres, que los desastres mismos. Y luego están los locos optimistas, los que construyen castillos en el aire, condenados a caer en foso de la frustración.

Pero la mayoría de nosotros nos recomponemos de la locura y decidimos mirar la vida con la lente estándar, aportando a las cosas unas dimensiones medias, mandando al ¿Y si…? a freir pepinos y creyendo que nos levantaremos de todas las caídas y nos curaremos todas las pupas. Pero, y a quiénes se les ha desafinado la percepción, ¿cómo les enseñamos a mirar la vida real y salir de la imaginada?.

No puedo evitar acordarme de esa historia que tuvo lugar en un lugar de la Mancha: Aunque Sancho Panza le advirtió, Don Quijote arremetió contra unos molinos que, en su mente seca de tanto leer libros de caballeros, eran amenazadores gigantes.

Enlazando con esto, les dejo una frase de Jorge Bucay que me encanta: ” Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.”

Corríjanme pero, en mi opinión, aunque un Sancho sea de ayuda, nadie más que uno mismo puede establecer o difuminar los límites de la cordura.

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One response to “Locos”

  1. Profa. Elizabeth Vargas says :

    Wow!!! Excelente reflexión y coincido contigo, todos tenemos un loco por dentro, precisamente de eso hablé en mi última entrada, claro desde un enfoque bien distinto, pero me encantó tu publicación, nada más cerca de la verdad, somos locos.

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