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Odisea aeroportuaria

-¿Que te pongo, guapa?
-Em… ¿Cuánto es un café con leche?
-1,75 por ser tu.
-Eso mismo.

Mientras prepara el café, el camarero de una de tantas cafeterías del aeropuerto de Madrid Barajas empieza a hablar con su compañero de las nuevas compañeras de trabajo y de su vida en general, con una voz muy dicharachera, muy de tasca española.

-¿Te apetece algo más…?
-No, gracias.
-¿Drogas, sexo, rock and roll?

Le dedico una sonrisa cansada: “No a estas horas de la mañana…”

-”Estas horas son las mejores”- dice, con la mayor de las convicciones.

Yo saco el dinero de la cartera y le doy las gracias. Al menos no morir de fatigas en el aeropuerto de Barajas sale más barato que en la ciudad de Copenhague. Él me dice: “Gracias a ti, ¡guapa!”, y se vuelve a enfrascar en la conversación que tenía con su colega.

Si, como han podido deducir, sigo en el aeropuerto; pero al menos, estoy en España.

Les cuento la historia de mis últimos fracasos:

Para empezar el viernes noche fui a ver un estudio en Copenhague. 3500 coronas (470 euros), sin Internet, a una hora de la universidad, pero cerca del city center. ¿El problema? La dueña es una mujer, con todas las letras, pero con personalidad adolescente. Lleva dos meses de relación con su nuevo novio y quiere irse a vivir a la casa de él. ¿Qué pasaría si fracasa la relación? Pues que esta que les escribe, sigue sin casa. Los altos índices de divorcios y separaciones en las fechas del mazapán, pese a los tópicos románticos del muérdago en las películas, son una señal bastante desesperanzadora.

De malas pulgas, exhausta, me he pasado mis últimos días en Rockwool aún más, inmersa en mi micromundo, con acceso restringido salvando a muy pocas personas. Necesitaba descansar y no veía el momento de que fuera domingo 19, para empezar mi circuito aeroportuario y volver a la navidad veraniega de Canarias, a la buena comida, a mi habitación (la de verdad, la que nunca cambia), y mi gente de siempre.

Así pues, a las 5 de la mañana del 19 de Diciembre, abrí los ojillos y me dispuse a abandonar Rockwool, sin despedirme de nadie. Odio las despedidas con toda mi alma porque, cuando son protocolarias, me aburren y me incomodan, y cuando son de verdad, me hacen llorar. Solo tuve que decir un “See you soon” al adormilado Yannick, con los ojos verdes semicerrados y los labios hacia afuera.

La escalera que sale de la Blue Tower, que, según mi madre, parece una iglesia, estaban completamente cubiertas por la nieve. Subí como pude la rampa nevada y resbaladiza asida a la barandilla, cargando unos 5 kilos a mis espaldas y 15 en la maleta de ruedas, y un abrigo que también cuesta su esfuerzo llevarlo. Seguí el camino que, como es lógico un domingo de madrugada, lucía todo blanco ante la tenue luz de las farolas, con la nieve virgen que a la mañana siguiente, o el lunes, mancillaría el quitanieves. Cuando, al fin, llegué a la estación, descubrí que el tren que, según la página de trenes (www.rejseplanen.dk) salía a las 5.45 am, era una fantasía. El primer tren salía 40 minutos después, a las 6.21 am. Así las cosas, me encerré sola en el cubículo de cristal de la estación, notando como minuto a minuto me iba calando el maldito frío de x grados bajo cero.

A la llegada al aeropuerto de Copenhague (Kastrup) me encontré con una enorme cola en la Drop off luggage, o como se llame ese mostrador para dejar las maletas cuando has hecho el check in. Tan grande era la cola que la gente empezó a colarse y una señora enfurecida le dijo a otra con aspecto de leedora de cartas o hechicera mora: “What are you doing? Is this the way that you do the thing in your country, ah? Go to your country then!!”. La señor rara usó el truco más viejo de la historia, se hizo la sueca y contesto algo en su propio idioma, como si no entendiera un carajo. Al poco empezaron a aparecer operarios del aeropuerto y a gritar. La situación era un poco menos caótica en la zona de control pero al final, conseguí llegar a la puerta de embarque justo cuando la gente empezaba a subir al avión. Me tocó sentarme al lado de la salida de emergencia, y por tanto abandonar mi abrigo y mis cosas en el casillero de arriba para no colapsarla. Entraba frío y, a veces, caían gotitas de agua desde el orificio de apertura de esa puertecita de 20 kilos que se supone, sería nuestra salvación en caso de accidente. Este detalle resultaba bastante inquietante, pues en mi mente propensa a la imaginación, la puerta caía y yo salía despedida al exterior, chocando con las alas para posteriormente abandonarme a una caída libre de miles de pies de altura en la que, posiblemente, perdería el conocimiento. A pesar de esto, alrededor de 3 horas, 3 horas y media después, aterrizamos en Madrid, a 9ºC y sin nieve. El paraíso terrenal.

Tras recuperar mi maleta y buscar el nuevo mostrador de facturación, me dedico a pasar el puesto de control. Estaba un poco decepcioanda, porque mis amigos me habían dicho que a lo mejor se venían al aeropuerto con unas pizzas y para comer aquí todos juntos, pero no me habían dado señales de vida. Ya dentro del área de embarque de nuevo, buscando un sitio donde hallar algo de sustento económico para el cuerpo, recibo una llamada de Pablo. Todos en camino; de hecho Candela, la compañera de piso de Priscila, ya estaba en la T2. ¡¡Malditos!! ¿Cómo se les ocurre venir sin avisarme? Plan abortado: “Ahora no puedo salir”.

Así las cosas, me compré una coca cola y una ensalada por 10 euros, con todo el dolor de mi bolsillo y me la comí mascando mi soledad. De 12 am a 5 pm tenía que hacer tiempo, así que me puse a ver “The Inception” en mi portatil. Después, cuando ya tocaba embarcar para Lanzarote, me encontré con Yurena, una futura compañera de profesión con la que, aún me acuerdo, fui en busca de consejo justo antes de decidir si quería o no irme a Madrid a estudiar a la Complutense.
Bla bla bla, jiji, jojo. “Mira, mira, ¿no es esa la profesora de religión?”. “¿No es esa Bea?”. “¿No es esa Berta Collado, la de La Sexta”. Siempre hay gente conocida a todos los niveles en estos vuelos a Lanzarote. Me contó la propia Yurena que una vez le tocó sentada al lado de Vicente del Bosque.

Ahora viene lo divertido. Cambio de puerta. Espera. Cambio de puerta otra vez. Espera. Y… Cancelación. Chistoso el motivo: Mal tiempo. De Lanzarote dijeron que era el único vuelo cancelado. Ya me parecía a mi extraño que, cuando fui a facturar en Easyjet, el operario me dijo con cierto retintín: “Gracias. Que te diviertas”. ¡Si señor!, me lo pasé pipa. Sobre todo cuando nos dijeron que las maletas las recuperábamos en una sala, luego en otra y luego en la presunta cinta adecuada habían maletas que no eran las nuestras, y estuvieron girando durante cerca de una hora. Una chica de mi pueblo, también despierta desde las 5 de la mañana, volviendo de su Erasmus en Roma, me acompañó y me suministró sugus, fantásticos para templar los ánimos.

La cola de reclamación era kilométrica. Se supone que hay una huelga encubierta porque ya a mi madre le suspendieron el vuelo hace cosa de 10 días, y había más gente perjudicada de otros vuelos, también con otros destinos (Fuerteventura, Francia…). Se supone que nos iban a llevar al hotel Auditorium, de muchas estrellas, y que nos darían de comer; pero un operario del aeropuerto y otro de Aena, y una típica pija madrileña que repetía “A eshto no hay derecho, estoy haciendo un video para que todo el mundo lo vea”, me dijeron que lo del hotel era antes, que ahora no estaban poniendo.

Llegada a un punto de colapso mental, cargada con las malditas maletas, decidí regalarme como capricho de reyes un taxi que me llevara a Moncloa, casa de Pris (Gracias por acojerme y darme de cenar papilla con cereales y miel, estaba muy rica 🙂 ). 30 euros y 15 minutos después estaba refugiada de mi huída fracasada.

Cuando iba en el taxi, miraba por los cristales y veía las luces de la Gran Vía, y tanta, tanta gente, corriendo de acá para allá, en un éxtasis de estrés, movimiento y… ¡Vida!. De repente, eché de menos las tiendas asequibles, el clima que permite los paseos, las tapas y hasta el metro. No se qué sea de mi vida el próximo semestre, pero si se que Madrid ha ganado en estima ahora que he descubierto tantas cosas que pueden echarse de menos.

Como anécdota del día, cuando ponía la reclamación a la compañía, Berta Collado me pidió que le cediera el bic que yo había utilizado, para proceder ella a hacer lo suyo. Yo, más feliz que un regaliz al constatar que muchos de nuestros mitos de belleza televisiva son también bajitas.

Así las cosas hoy, tras un viaje en metro más o menos pesado y otra cola en facturación y en control, espero que mi vuelo, ahora con Air Europa, salga en su hora. Tendré que esperar una hora en el aeropuerto de Guacimeta hasta que puedan ir a recogerme pero oigan, después de eso, me espera un plato de pulpos que me va a devolver la alegría al cuerpo.

No se si Easyjet provió a la gente de hotel, solo se que mi nuevo vuelo estaba previsto para mañana, y que hay gente que lleva esperando desde el viernes para volar. Espero recuperar mi dinero… pero bueno, son riesgos del bajo coste. El disgusto de hoy se compensa por tantas veces que he volado Madrid-Lanzarote ida y vuelta por 30 euros. (confirmado a posteriori: no ofrecieron hotel)

Ahora, chiquetes, si me disculpan, voy a terminar de ver “The Inceptión” y espero que la próxima vez que escriba, sea desde 4000 kilómetros al sur, en pleno proceso de fotosíntesis.
Mucha suerte a todos en su operación retorno!!


http://www.cuantocabron.com

Esto se acaba

Así de vacía luce la habitación que ya nunca más será la mía, e igual de vacía está mi balda en la bañera, y el lado izquierdo del lavamanos, y la parte de abajo de la nevera. No se si me quedaré en Dinamarca o si volveré a Madrid, pero en cualquiera de los casos, para mi hoy Erasmus ha muerto. O quizás ha venido muriendo paulatinamente en el último mes. A partir de ahora, las cosas serán distintas. No me gustan las despedidas; confío en volver a ver a muchos y a los que no, ahí quedarán, guardados en la memoria de las caras con las que compartimos un trecho en el camino de la vida. Rescato, para irme con una sonrisa, una bonita frase de Benedetii:

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida

Nos vemos pronto, amigos 🙂

Aprobada :)

Esta entrada será cortita. Solo para decirles que hoy Trekroner ha amanecido con niebla, pero ahora se pueden disfrutar de las reverberaciones del sol en la nieve. Hoy ha sido además el día más importante a nivel académico, la presentación oral del project que vale nada menos que 15 ECT. En mi caso, convalidable por: Redacción periodística (Ahora sí, adiós para siempre señor Paniagua), Tecnología de la información y Análisis de textos periodísticos. Es decir: una cuatrimestral, una anual y una optativa.

El resultado: un 7! jiujiujiujiu Siento algo parecido a la felicidad. Ahora, un consejos: no sean tontos y no tiren piedras sobre su propio tejado, como he hecho yo. Porque sí, estoy aprobada, pero me han puteado. El examen consta de una presentación individual de 5 minutos en la que amplías o te centras en un aspecto o varios de tu trabajo, y una ronda de preguntas. En total son unos 20 minutos de examen. Inmediatamente después, te dicen la calificación. Todo esto en presencia de un examinador (el nuestro llegó tarde porque venía del norte de Selandia y ya saben, el mal tiempo…) que tenía aspecto de leñador de la América profunda, y un profesor, en nuestro caso, la exigente Lysbeth.

Mi project iba sobre el mensaje, la retórica, la campaña mediática y el lenguaje verbal de Hillary Clinton y Obama en el video: “Hillary and Obama: You decide”. Me decidí centrar en la comunicación no verbal, aunque no era mi parte, y hablar de los estereotipos femeninos de debilidad, maternidad, ternura, etc. que llevan a las políticas a optar por un aspecto más masculino cuando tratan de asumir un rol de liderazgo. Además, hablé del detalle de que los políticos suelen llevar una alianza visible y que eso les hacía más confiables a los ojos de la audiencia. Respuesta-pregunta de la profesora: “Entonces, ¿Piensas que si quisiera dedicarme a la política tendría que casarme y vestirme como un hombre?”. Imaginenme a mi, nerviosa, hablando atropelladamente, manos frías, cara de pez: “Well… I don’t mean that…”.

Luego, dije que creía que teníamos un error en la metodología. La imagen política se construye a través del consenso y la gente habla e intercambia opiniones antes de ir a votar, es por eso que deberíamos haber usado un focus group en lugar de entrevista, para ver como se genera consenso en relación a quién es el mejor político. ¿Resultado? Me pidió una definición de focus group, de qué mejoraría yo, etc. Salí del paso como pude, y dije que además usaría más estudiantes y una entrevista sólo para nuestra “autoridad intelectual”, el profesor-coordinador del Máster. Ella me dijo: “No siempre más es mejor”.

A pesar de todo, me dijo que tenía un 7. Good presentation, pero el trabajo está flojo. Hay un montón de partes inconexas y, aunque es interesante de leer, a veces no se entiende. Estoy muy contenta: Teniendo en cuenta que la nota mínima para aprobar es un 2 y la máxima un 12 no podemos quejarnos, menos con lo poquísimo que hemos trabajado. 🙂

Ahora toca mudanza y esta tarde sumergirme de nuevo en el infierno inmobiliario danés. Quién sabe, a lo mejor vuelvo a casa con piso. A lo mejor, hoy es el día de los milagros.

Sea como sea, me apetece reirme:

Apenas se ponga linda me avisan

Después de un mes de búsqueda infructuosa de piso sigue mi racha de mala suerte. Las últimas noticias nefastas:

*Un montón de mensajes de Boligportal que me dicen que los pisos o habitaciones que quiero ya están alquiladas y muchas respuestas en danés en lugar de en inglés. Cabrones.

*Un danés me dijo que en su edificio alquilaban un piso, llamé y el señor me dijo que lo sentía, pero que ahora ya no quería alquilarlo sino venderlo.

*La habitación de Nayara en Roskilde, mi último recurso, así como otra habitación disponible en su casa, están ya alquiladas para el próximo semestre.

*Una página web que me dejó Hilstoffe no funciona, cuando la relleno me da error y aparte es en danés.

*Un señor que alquila habitaciones en Roskilde me ha dicho que sólo tenía una, sin amueblar, sin Internet y casi 500 euros al mes. Me ha dicho que hoy tenía un visitante, que si él no la quería me llamaba. Y no me ha llamado.

*He mandado un email de noticias de la RUC a ver si alguien necesita compañero y nadie me ha contestado.

Ya saben que las medias tintas no son lo mio y ayer decidí que me voy. Y cuando decido algo, no hay marcha atrás. El problema es que las convalidaciones del próximo semestre son para asignaturas anuales y estoy esperando la respuesta de la decana, que me diga que puedo presentarme en junio aunque solo haya tenido un 50% de asistencia. Si me dice que si, la decisión está tomada. Si no, estoy atrapada en Dinamarca.

¿Por qué irme?

1.- El motivo más importante: es caro. No voy a encontrar nada por menos de 400 euros. Y será lejos de la universidad, por lo que tendré que comprar el abono mensual: 130 euros. A eso se le suma la mierda de comida, que son unos 250 euros al mes. Y a lo tonto, me quedaré más exprimida que un limón, sin poder ahorrar de la beca para planes que se me antojan más interesantes como intentar ir a la Ruta Inka, por el Amazonas este año, o a la India con Mochila y Corazón, o si me dan la beca irme de curso de inglés a Vancouver, o echarle una visita sin restricciones de dinero a los turcos en Estambul y Ankara… y por supuesto, visitar Maastrich, Bruselas y volver a Berlín.
Y lo peor es que, quedandome aquí y renunciando a todo eso, seguiría incrustada en casa (si es que encuentro), sin más plan que el de la burbuja Erasmus, sin presupuesto para ir al cine, a exposiciones, a teatros… sin dinero siquiera para poderme comprar unas bragas bonitas o unos pendientes sin sentirme culpable.

2.- La mayoría de mi gente esencial se vuelve a casa el segundo semestre, y me da pereza volver a comenzar con el “Hola, ¿Qué tal? ¿De dónde eres? ¿Qué estudias?”. Me da pereza volver a visitar el castillo de Hamlet y los parques de Malmo; los mismos pubs rancios en Copenhague y empezar a presenciar el mismo devenir en las fiestas y en las relaciones con la gente.

3.- Estoy harta del frío, y la nieve, y de llevar bufanda y abrigo y no poder salir a pasear sin miedo a resbalarme. Y harta de que a las 4 sea de noche y de que todo cierre a las 6.

4.- Estoy harta de la universidad, punto común con Madrid, que aunque sea aparentemente fácil (veremos mañana qué tal), tiene el handicap de que se basa en los trabajos en grupo y en los exámenes orales. Odio las presentaciones orales y odio los trabajos en grupo. Eso no es nuevo.

¿Razones para quedarme? Sólo se me ocurre una: el idioma. He mejorado el inglés y creo que puedo mejorarlo aún más. Y, como dijo mi buena amiga Pilar, mi plaza la han deseado muchos y yo, que me la he llevado, la voy a desperdiciar.

Aún así, ahora suena en mi cabeza esa frase de Sabina en Peces de Ciudad: “Comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver…” . Mientras, espero un milagro en forma de habitación asequible o de posible retorno a la vida en Madrid.

Como perder un piso en 10 días

El 5 de Diciembre fue ese glorioso día en que conseguí piso en Dinamarca. Al principio, mi compañera iba a ser María, pero decidió después de meses en duda que se volvería a España. Así que, primero que nada, perdí a mi compañera de piso.
Después resulto que Virginia, que pensaba quedarse en un piso en Copenhague, no estaba del todo convencida por encontrarlo pequeño y sin amueblar y me dijo que le molaba la idea de venirse conmigo. Yo, más feliz que unas pascuas.

El pasado sábado, 11 de Diciembre, pagamos la fianza y firmamos el contrato; tan felices. Mi único error fue decir que como no estaría aquí a principio de enero, mi novio recogería la llave. Desde entonces, se han sucedido una serie de mensajes en los que he explicado que él no va a vivir allí, sino a quedarse alguna semana, y virginia ha dicho que quizás tuviera alguna visita de vez en cuando también… y las cosas se han precipitado esta tarde.

I. K., llamemos así a la supuesta propietaria, es una mujer histérica que manda los correos al hotmail por duplicado, luego un mensaje al móvil para que leas el correo y, para rematar, algun que otro mensaje sin más contenido que un emoticono sonriente 🙂 .

Hoy me ha mandado nada menos que 11 emails entre las 16.31 y las 18.03, y 6 mensajes al móvil. Les dejo algunos fragmentos interesantes:

Hey sylvia,
thank you for letting me know. Will there be other periods with boyfriends living here? Maybe also virginias? Can you ask her maybe?
Because if so I must tell the landlord so that he will not make problems (he’s not very nice and he snoops alot knowing everything about everyone living here), so please let me know how long periods if so so that I can stop any problems there
might be with him before. Its not that you cannot have visitors, ofcourse you can, but for longer periods of full time staying, I will have to let him know because I and rené can be kicked out from this place if not as it is strictly for 2 people and he will probably knock on the door if he sees it, which he will cause he is unfortunately like this. So let me know.
Regards

(…)

Dear Silvia, and Virginia. I just called the landlord and asked, but he was angry. There cannot be fulltime visitors here, only 2 people. Unfortunately it is a break of the contract as the contract says only 2 persons allowed. It was never meant to be 4 people staying here sometimes. We will give you your money of 10000 kr back and all your belongings ofcourse. I’m sorry but it cant be done. So the deal is off, and this is unchangable. I wish I knew this from the beginning so that I would have saved you and us some time. We cannot help out.
So either way we need to pay you back your deposit and this is the final decision. Sorry.
Maybe I can ask one of my friends to drive your stuff to roskilde if you give me your address? also the money ofcourse.

(…)

I will go to roskilde station to give you your things and money, or hvidovre station asap. we can go tonight with your things to roskilde station.I will call my friend to drive your things to you. 2 seconds. if he cant we will go by train with your things. To not waste anymore of your time cause I know you have exams and so have I. I’m really sorry girls. The landlord whos really not very nice, said he would send letters to have us thrown out because of this. So now I want to help you with your bags and your deposit.

(…)

Dear girls,
we will come with your stuff tonight. We are sorry but we cant have more than 2 people and both will have friends and boyfriend staying for fulltime periods. Sorry. We are not allowed to do that by our place. Its final decision. Where can we meet you with your things?

(…)

Hello girls. how about we meet at hovedbanegården, or at høje tåstrup. We can go now to make it short. Let us know asap. Our friends could not drive us to roskilde.
Sorry for all this. It’s the landlord who’s angry now. It seems we wont rent out the place at all and have my brother live here to take care of it. He was very angry when I told him and asked about all the extra people you were planning to have staying here also for different periods. But now I want the things and the deposit returned to you asap. so let me know where and when. I can be there whenever tonight
. – mensaje enviado por duplicado

(…)

Después de todo este rollo, le mandé: The adress is Lysallen 528, Rockwool Kollegium, a blue building next to the station. We are gonna be here waiting for our staffs and money. But I dont understand why you make us loosing time in this flat and now, we only have 4 days for looking for another flat. If you have these kind of requirement, you should put on boligportal that you want people without social life.

Y después, el desenlace:

maybe you should say before making the contract that you were planning to have both your boyfriends plus guest live here for free making huge problems with landlords WHEN IT SAYS IN THE CONTRACT THAT IT IS ONLY 2 PEOPLE ALLOWED STAYING HERE! Ofcourse you can have a social life but there is a BIG difference on having a social life than having people LIVING here for several weeks at a time! (momento de furia hacia nosotras…)

virginia told me in writing every 2 weeks for 5 days. And like I said the landlord is angry when I told him. We cant go to roskilde as we have no way to drive there. if so we can do it tomorrow. I would like to give you your things and money tonight if you can meet us at rødovre station. it will be no problem. please come. we have your money and everything of your stuff. (Ahora Roskilde no… ni Hoje Taastrup… Rodovre hoy o mañana… 17.58)

2 minutos después:
actually it has to be tonight. Meet us at rødovre station at 20.30 sharp and we will have all your things and money. You can go to rødovre from trekroner station and then take the s train from trekroner station to rødovre station. I want to give you your money and things now. (Rodovre ahora mismo… 18.00).

Y ahora… el final de oro para esta conversación: okay thank you. I wish you the best really. it was the landlord who was a crazy bastard.
so 20.30 yes? we will be waiting with all your things and money.

Ahora, hagamos un resumen. Nos echan del piso a patadas tras una agobiante insistencia de esta histérica fanática del manga, que además nos tenía agregadas a Facebook. Nos obligan a ir a la estación por nuestras cosas; mientras, nos envía miles de mensajes también al móvil y nos dice que está su novio esperándonos con un amigo, uno de ellos con un gorro ruso peludo y que llevarán nuestras cosas y nuestro dinero en un sobre. Y no, no era una cámara oculta.
Los dos tipos, con aspecto de estar bajo los efectos del opio, nos dieron en un sobre la pasta con media sonrisa, medio nerviosos, y me hicieron firmar un comprobante de que había recibido de vuelta mi fianza. Como quería una rescisión de contrato y no tenían, rompió a medias el folio que firmé sobre la devolución del depósito, y escribió algo con letra de médico. Luego se perdieron en la oscuridad sin mediar más palabra que un “Byeee” con tono infantilístico (seguramente es él el fanático de Mickey Mouse, elemento decorativo recurrente en el piso).

Detalles importantes para complementar la historia:
-No podíamos poner la dirección de nuestra Yellow Card allí, porque bueno, sólo se iban para 6 meses a China y es un lío de papeles. ¡Nada ilegal! Decía ella…
-Pero, si el famoso landlord, que debe ser algo así como el hombre del saco, nos preguntaba quiénes éramos, teníamos que decir que éramos familiares de la casera.
-A cambio, descuento de 400 coronas mensuales.

Ergo, ¿en qué situación me encuentro?. A 3 días de mi examen final de 15 créditos europeos (una asignatura anual y otra cuatrimestral en España), y a sólo 5 días de volver a Canarias, después de un mes dando vueltas, sigo siendo una Rockwool homeless. Es más, una Rockwool homeless under stress.
Lo peor es que empiezo a acostumbrarme a esta clase de incidentes subrealistas y a los problemas de papeleos… tanto que ya me da risa… sobre todo cuando, justo cuando pienso que no puede pasarme nada peor, aparece en el tren el revisor, me quita la Copenhagen Card y me dice que si está escrita a boli, aunque tenga la dichosa banda, es falsa. “Me la dio una amiga”, dije, cargando los bultos, señales del exilio de mis planes para el próximo semestre.
“A friend? Are you going to Trekroner?” dijo socarronamente: “It is so funny, because all the people with false Copenhagen Cards go to Trekroner”. Miré al suelo e intenté poner una cara tan inocente, hacer tan buena actuación que le hubiera hecho sombra, por ejemplo, a Audrey Heppburn (Apunte mental: esa actriz amada por el profesor de filosofía loco del instituto, que nos daba ética y alegaba en favor de los porros ante unos adolescentes hormonados de 17 años y comía zanahorias en los recreos).

A lo que voy. Cuando me imaginaba sacando las 5000 coronas de depósito devueltas (en billetes más grandes que los que dimos… ¡Imaginen que nos los canjearan por dinero falso!), abriendo el sobre y lanzando el dinero al aire, en un ataque de locura si el buen hombre me hacía pagar una multa desorbitada. Por suerte, solo me desposeyó de mi única vía de viajar barato por Dinamarca y me dijo que le dijera a “mi amiga” que falsificar tarjetas era un delito federal.

¿Qué más? Ah si, olvidé decir que hoy, por segunda vez en mi vida, he dañado los incisivos de una persona… pero no me han matado por ello. Y la casera no apareció en Rodovre con una catana japonesa, como imaginábamos. Y hubiera sido peor si nos hubiéramos quedado en ese piso y Landlord nos hubiera tirado la puerta abajo, tal y como señalaba la friki en uno de sus múltiples mensajes amenazantes. Y al menos el señor irónico no me ha hecho pagar por ser una estudiante estranjera fraudulenta, que rompe las normas del contrato social danés, basado en la confianza. Podía haberme tomado el sobre de sopa que me regaló el turco psicópata y haber muerto de envenenamiento, por entumecimiento paulatino de todos mis miembros. Si, si. No es el fin del mundo. Podría haber sido peor… pero eso no cambia que este post también podría llamarse: El segundo día que odié Dinamarca.

Fuck you Denmark. Fuck you very very much.

Mezcolanza y mudanza

Tengo ganas de escribir, aunque no se muy bien sobre qué. Supongo, como estrategia inconsciente para postergar el momento de encerrarme en la biblioteca, desperdiciando las pocas horas de luz que tenemos encapsulando conocimiento en la región cerebral de la memoria a corto plazo.

Ha vuelto a salir en sol en Trekroner, ha llovido y se ha derretido la mayor parte de la nieve. Vuelve a haber verde en los alrededores del lago; lo que es más, vuelve a haber lago donde hace unos días solo había una masa informe de nieve.

Ya hemos pagado Virginia y yo el depósito del piso; y hemos acordado que ella se quedará con el precioso salón con la colección de DVD japoneses y las espadas láser; y yo con el dormitorio, con la cama móvil y las figuritas de Mickey Mouse en sus buenos tiempos, cuando era un marinerito en blanco y negro. Al menos esa será la distribución temporalmente. Desempolvaremos las dos sillas fuccia para poder comer en la cocina, y quitaremos del alcance de nuestra torpeza los objetos más delicados, como la mesa de cristal del living room. Además (atención, futuros visitantes), a casa se entra ahora en calcetines; nada de zapatos. Al modo danés.

Mi habitación de Rockwool se va vaciando paulatinamente, y me pregunto, al igual que el primer día, cuántos momentos habrán cobijado estas paredes, cuántos odios, amores, borracheras… de quién era el olor de estas sábanas antes de llegar yo, y quién, en su primer día en Trekroner, vio el atardecer naranja desde mi ventana. ¿Qué postales o fotos colgaría en el tablón azul? ¿Tendría las estanterías tan huérfanas de libros como las mías? “Mis” cosas. Sigue sorprendiéndome la capacidad de hacer nuestros los lugares, en tan cortos periodos de tiempo. He tenido siete habitaciones distintas en menos de cuatro años, y todas las sentía mías. Aún cuando, de nuevo, mi ventana y mi cama ya nunca más serán mías. En realidad, nunca lo fueron. La sensación de propiedad de nuestra vida Erasmus es sólo un espejismo. Nuestra vida aquí es como un préstamo, el Demo de un juego que se acabará en el primer nivel. Solo me quedan cinco lunas más en Trekroner y no puedo dejar de preguntarme qué trascenderá de esta efímera experiencia. Los buenos amigos, espero.

La mudanza de casa es también el comienzo de una nueva fase en esta experiencia; pero nada volverá a ser lo mismo; volveremos a la fase embrionaria de un mundo distinto (en tanto que el mundo es tu casa, tu rutina y tu gente), igualmente transitorio. ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué quedará para siempre? ¿Somos lo que éramos o hemos cambiado? Como en el símil que hacíamos el otro día, quizás nos hemos podrido por dentro como Dorian Grey… o a lo mejor hemos aprendido algo. Es difícil saberlo aún, por eso de que los cambios profundos, como el buen café, se cuecen a fuego lento.

Bueno, como siempre, me empiezo a enrollar como una persiana. No quiere aburrirles, sólo les escribía porque, en mi ejercicio de “Procrastination” previo al estadio estudio, he encontrado un par de artículos interesantes que quería compartir por si, como yo, pueden darse un rato el capricho de la divagación mental y el hipertexto, antes de ser productivos y cumplir con las obligaciones cotidianas.

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(La mudanza/ Rosa Montero: http://www.elpais.com/articulo/ultima/mudanza/elpepiult/19970325elpepiult_1/Tes?print=1)

(…) Atrás queda la casa, obscena en su repentina desnudez de muebles, reverberante de ruidos familiares. Atrás dejas siempre una pizca de ti, un pedazo de tu sombra.
Pero además de caos y desconcierto, en toda mudanza hay un espejismo de renacimiento. Bien, te dices: en la nueva casa tendré siempre todos los armarios ordenados, y me levantaré antes, y me organizaré mucho mejor. En la nueva casa me libraré de los trajes, los pensamientos y los comportamientos inútiles, insistes en el ensueño, cada vez más encendido de proyectos. Y veré más a mis hijos, mis perros, mis amigos; seré más laborioso, más alto y más feliz, disparatas ya en pleno delirio, porque la ambición humana es infinita. Qué excitante es esa breve fantasía de renovación: llegas a creerte capaz de reinventarte. Después, claro está, caerá sobre ti la realidad, y dentro de un año tu casa volverá a ser la misma de siempre, el lugar de tus manías y tus rutinas. Y en estas pequeñas cosa se va yendo la vida.

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(Los viejos reporteros/ Arturo Pérez Reverte: http://arturoperez-reverte.blogspot.com/search/label/1994-42%20Los%20viejos%20reporteros)

Ya no quedan. Y de los que una vez lo fueron, estamos enterrando a los últimos de Filipinas. De vez en cuando llegan cartas de jovencitos, de esos que duermen mal y sueñan despiertos, preguntando cómo se hace. Pero ya no se hace. Ahora hay periodismo serio y equipos de investigación, y se adiestran robots con la minga fría, conectada a un ordenador. Ahora incluso, creo, hay una asignatura de ética profesional en las facultades. Ahora todos tenemos la Certeza con mayúscula sentada en el hombro y la obligación de ser responsables, la misión de liderar opinión, salvar la democracia, garantizar la libertad de expresión y cosas así. Ahora, periódicos y periodistas se toman tan en serio a sí mismos que aburren a las ovejas. Así que, aburridos, los viejos reporteros van y se mueren. (…)

Firma que fue, por otra parte, su único patrimonio. Porque vivieron siempre a salto de mata, dando sablazos a los directores y a los amigos, trampeando y bebiéndose la vida a chorros, quemándola cada día entre el plomo de las linotipias. Fueron golfos, puteros, tahúres, escépticos y resabiados, pero los redimía siempre aquella manera de salir disparados sin decírselo a nadie cuando olfateaban la noticia, la pasión violenta con que vivieron la vida que habían elegido vivir. Nunca, que yo sepa, pretendieron hacer nada trascendente, convertirse en líderes de opinión o en misioneros salvapatrias. Su adversario fue siempre la Autoridad, bajo cualquiera de sus formas, y con ella se echaban un pulso diario. La objetividad les daba mucha risa, y jamás la estricta realidad les estropeó un buen reportaje. En cuanto a la popularidad, les importaba un carajo salvo por el dinero que podía producir. Fueron honrados mercenarios de la noticia, capaces de vender la virginidad de su hermana por una exclusiva, pero leales hasta la muerte a sus amigos y al periódico, a la cabecera que les daba de comer. (…)

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(Un niño / Maruja Torres: http://www.elpais.com/articulo/ultima/nino/elpepuopi/20101209elpepiult_1/Tes)

(…) Alarma, papeles, controladores, Ejército, Congreso, treinta y dos años, Constitución, todos al suelo, crisis, desempleo, la culpa es de este, la culpa es del otro, de lo que hace este, de lo que hace el otro, Assange detenido por no ponerse condón, el Papa libre, lo que el embajador les dijo a sus jefes, inundación. Sí, claro, inundación de noticias, avalancha, estoy hasta el gorro de lecturas obligadas, si quiero ponerme al día no puedo dormir.

Pero no. Mundo real. Agua, desolación, ruina, muerte. Contra mi costumbre, seguí atenta a la radio durante el resto de la mañana, a la espera del rescate de un niño. Cuanto escuchaba perdía resonancia, solo aguardaba a que alguien produjera un milagro. No ocurrió así, y decenas de frases manidas e indignadas me vinieron a la cabeza, esas frases absurdas sobre la inexistencia de Dios, o sobre su pérfida permisividad en el caso de que exista.

Llorando como una ciudadana me enteré de la desgracia de esa pobre familia. Al cabo de un rato comprendí que también lloraba de miedo. Temo el día en que los ciudadanos escuchen las noticias como si fueran periodistas verdaderamente curtidos.

Luego hice algo muy sencillo, que suelo poner en práctica cuando necesito aliviar mi corazón. Miré a mi perro y me alegré cuando le vi mover la cola.

Sentimientos encontrados

Ayer fue la fiesta despedida de Matteo; era un encuentro discreto en una cocina de Korallen, con cervezas y panchitos. Matteo es un italiano típico, de los que cumple el estereotipo, muy sociable y viajero y uno de los pocos bichos vivientes no españoles que se quedará el próximo semestre en la RUC. Korallen y Rockwool se vacían, y salvo algunas excepciones, los españolitos escaparán de Trekroner en busca de una vida menos Erasmus y más a la danesa en Copenhagen.

Apenas quedará Quentin, un francés; Kaan, un turco; Constatin, un alemán; Hiroko, la japonesa españolizada, y el propio Matteo como representantes de la vida internacional del Autmun Semester 2010 de la RUC. Así, empieza a sucederse el hedor de las despedidas, algunas serán protocolarias, como las sonrisas en los primeros días de Erasmus, pero otras van a ser muy sentidas. Unos se irán este mes, en unas pocas semanas, mientras que otros, como María o los turcos, exprimirán también el mes de enero en este gélido recodo de Europa antes de volver a la vida real.

En mi caso, tengo sentimientos encontrados: por un lado, estoy deseando que lleguen las navidades y volver a casa (si me lo permite la fabulosa manifestación de esos seres indeseables conocidos como controladores aéreos). Echo de menos mis cholas y mis camisas de manga corta, liberarme de la opresión de los abrigos y las bufandas, los días largos, mi familia, mis amigas, conducir el cochito de mi madre por la carretera general rumbo a los sitios de siempre, las arepas, comprar baratijas en los chinos y caminar descalza por la playa de Famara con ese viento continuo, mucho menos hostil que el de Dinamarca, que huele a algas marinas y a arenas del Sahara.

Pero por otro lado… se acaba la vida en esta República del Subdesarrollo llamada Rockwool, con la ducha de agua fría, sin congelador, con olor a basura, el fregadero atascado, el sillón y la cama rota de mis vecinos y las inundaciones de vegetales en el suelo de su cocina; las películas, las locuras de Cristian, el paroxismo de la gandulería encarnado en Servet, el viejo Kurshat, los viajes de Kaan a Cristiania, el siniestro Hakan, los gritos incómodos de Lance, las esporádicas e inquietantes apariciones de Ivanna, e incluso las miradas reprobatorias de Sonja; y las conversaciones superanalíticas de María, y nuestros despistes, y, por supuesto, Yannick. Se acaban también las incursiones en Korallen, la evolución de las relaciones hacia una maraña interconectada y dificil de comprender y la sensación de estar atrapadas, como en el Ángel Exterminador.

Desde el 19 de Diciembre, cuando se supone que me voy, nada volverá a ser lo mismo, por suerte. Pero, a pesar de todo, ¿Cómo evitar la nostalgia?

Quiero escapar de este Gran Hermano de emociones maxizadas y grupúsculos de gente; y miradas que muchas veces esconden demasiado veneno. Y si no, que se lo cuenten a Vicky, que, como representante del mundo exterior, advirtió gran parte de lo que se cocía por aquí con solo echar un vistazo. ¿Qué ha sido Erasmus en Trekroner? Amistad. Amor. Aprendizaje. Pero también Celos. Mentiras. Degradación. Todos los aspectos de la vida humana, pero condensados en un breve espacio de tiempo donde cada lunes da comienzo una nueva era, donde todo es propicio para el cambio y poco para la permanencia.

En lo referente a mi búsqueda de cambio de cama, precisamente para huir de los cambios, esta noche es probable que tenga piso asegurado; y si no, seguiré buscando. Ya les contaré. El caso es que con toda seguridad (o casi toda), el próximo semestre será más tranquilo, más como la vida real. La vida comunitaria ha estado muy bien, pero no se si mi cuerpo resiste otro semestre este ritmo demente sin perder la poca cordura que me queda.