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Palabra y significado

El alemán me tiene seducida. A veces me parece extramadamente sencillo de comprender: Mano + pulsera + hora = reloj de pulsera (Armbanduhr) o ensuciar + el + mundo = contaminación ambiental (Umweltverschmutzung). Nada más lógico.

Pero todo se vuelve más complejo de lo que en apariencia sería: palabras intraducibles, que no entiendo: Torschlusspanik, por ejemplo.

Y no menos difícil es hacerse entender, sobre todo cuando se juega a lo sobreentendido y se ahorra en palabras. Porque las palabras vienen enlazadas con otros conceptos.

Educación y cultura. Culturas distintas aún europeos.

Simplificación. Al final, nuestra lengua común pasa por alto toda la semiótica de nuestras lenguas maternas, individuales, y nuestros actos. Porque las individualidades a veces chocan. Y eso es algo muy simple.

Preferimos usar la lengua prestada y quedar en el terreno común, con los pies en casa y las manos entrelazadas en tierra de nadie. Algún día quizás tendremos que tirar con fuerza y alguno será absorbido. Eso es en el mejor de los casos.

Mientras tanto tanteamos el entendimiento. Liebe, erzählt mir eine Geschichte por las noches y Buenos días, mi amor por las mañanas. Y Do you understand what I mean? cuando nos perdemos en un caos de palabras y silencios, de connotaciones y significados, de lo que dije y lo que quería decir, de lo que era educado, obvio, o estaba implícito.

Hay palabras intraducibles. Y todo es traducible a palabras. La mirada aquella escondía esta frase, ¿no te diste cuenta?. Para la próxima, ya sabes.

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Los edificios del siglo XXI

Hace unas semanas, los periódicos dedicaron sus portadas a la persona número siete mil millones y artículos sobre los retos que esto suponía para la sostenibilidad y el futuro de nuestro planeta. Se prevé un crecimiento exponencial de las ciudades y eso hace a los arquitectos exprimirse las neuronas en busca de una solución para comprimir a millones de almas en espacios limitados o para crear zonas verdes frente a la necesidad de un crecimiento en vertical de las ciudades. Algunos son realmente originales, les dejo por aquí el enlace a dos propuestas que, aunque parezcan de ciencia ficción, van camino de hacerse realidad:

-El Bosco Verticale de Milán

-El Rascasuelos de México

¿Se imaginan cómo sería vivir en alguno de estos curiosos edificios? 🙂

Presente spondylus

Las rutinas son un poco como las conchas spondylus para los antiguos moradores de Las Américas. Algo sagrado, por lo que una es capaz de sumergirse en apnea y hacer peligrar la salud de los pulmones que, como bien es sabido, necesitan aire.

Ahora la citada especie está en peligro de extinción, como todo lo que nos rodeada. ¿No les cansa a veces el ritmo cafeínico al que se suceden las cosas? Ayer me mandaba un amigo un video de Youtube en el que un tipo bien vestido, que se había insuflado una buena dosis de arrogancia, decía que en dos semanas volveríamos a tener otra crisis del Euro en Europa. Bancos de los principales países van a quebrar, alertaba.

Mientras tanto, Rajoy se ofrece como paliativo para las hemorroides que hemos sufrido en la anterior legislatura. De sus palabras, y de las de todos los medios, se deduce una victoria mucho antes de que los propios electores hayamos acudido a las urnas. Palabras huecas que hablan de los Españoles, en mayúsculas, y del futuro, como si en sus manos y en sus discursos mal pronunciados, en su barba blanca que esconde cicatrices y su pelo negro emulando juventud, se encontrara la resolución de los problemas que está generando el actual sistema económico.

Como todo en este mundo va sobre las previsiones, los vecinos del rellano comentan lo dificil que es y será encontrar curro, de lo que sea. En la facultad, la gente se lamenta de nuestro negro futuro como periodistas en un contexto lleno de intrusismo laboral y marcado por funestos cierres, fusiones y despidos. Estudiamos, trabajamos como becarios y aún buscamos tiempo para dedicarle a los idiomas, todo sea por sentir que estamos asidos a un flotador que nos ayudará a mantenernos a flote en el tan temido futuro.

Es octubre, y ha hecho calor. 30ºC. El cambio climático shace hueco también en las conversaciones. En el verano de un par de años, no quedará hielo en los polos. Va a subir el nivel del mar. Además, habrá crisis de recursos energéticos, y de alimentos… Dios mío, ¿Nos extinguiremos pronto?

Y es entonces, en ese contexto, cuando una se da cuenta de que no hay nada más sagrado que el presente y sus rutinas. Que el horror vacui que genera el futuro no es más que el miedo de perder lo que se tiene. Y que si se tiene hoy, y ahora, no hay motivo para dejarse devorar por el miedo; porque poco importa mañana si hoy una es feliz dando un beso de buenos días, organizando algún plan con los amigos y buscando en el google como cocinar una trucha arcoiris.

Be Japanese, my friend

No se ya ni cuantas crisis vocacionales he experimentado en el transcurso de Periodismo. Y debe ser un padecer muy común de mi generación y de mi rama de estudios. La próxima semana me matriculo en el último año de carrera y, ¿acaso la ecuación conocimientos adquiridos / tiempo dedicado da resultado positivo? Perdonen, he empezado por el lado romántico, aprender, formarse.

Ahora lo que nos preocupa a todos es la crisis. Somos los últimos pupilos de un sistema universitario obsoleto. Y para colmo la economía está en crisis. Y la precariedad laboral está a la orden del día. Probablemente conseguir un periodo de prácticas como becaria me va a costar nada, pero ¿y mi trabajo en el futuro?.

Ojeando los máster, el único que realmente me llama la tención cuesta 8000 euros, y esto se convierte en un ataque de pánico cuendo la familia apremia y avisa del cierre del grifo del dinero. Próximamente…

Ahora se me repiten a modo providencial las frases graves de Pedro Sorela en primero de Carrera: el título caerá del cielo. Si, el título que es como papel de culo.

Mi pregunta es: ¿Cómo puede un periodista sin enchufe huir de la precariedad laboral que se cierne sobre su cabeza? ¿Hay alguna llave milagrosa? ¿Algún máster que abra puertas? (algún máster que no apuñale impíamente mi raquítico bolsillo de estudiante).

De nuevo un episodio de insomnio, muy oscuro y confuso. Quién tuviera una maldita bola mágica para predecir el futuro… y entonces, por la mañana, una cita de libro para salvarme de la autoflagelación de por qué he sido tan poco práctica y de qué va a ser de mí:

“Así, ¿somos acaso civilizaciones tan carcomidas por el vacío que sólo vivimos en la angustia de la carencia? ¿Solo disfrutamos de nuestros bienes o de nuestros sentidos cuando estamos seguros de que disfrutaremos más aún? Quizás los japoneses sepan que sólo se saborea un placer porque se sabe que es efímero y único y, más allá de ese saber, son capaces de construir con ello sus vidas”. (La elegancia del Erizo, Muriel Barbery).

Habrá que intentar no sacrificar toda la luz del momento presente por la oscuridad con que se presenta el futuro cercano. Como decían nuestros abuelos: Dios proveerá.

Animación para recapacitar

Resulta que tal día como hoy, hace 66 años, cayó una bomba atómica sobre Nagasaki. Cosas de la vida, que justo hoy he descubierto esta película animada que no podía ser más oportuna:

“Cuando el viento sopla” (“When the wind blows” como título original) trata de un viejo matrimonio británico que, en su juventud, vivio la 2ª Guerra Mundial; y ahora se prepara para un ataque atómico de los rusos. Diferente y entrañable.

Poner a parir online

Este post va sobre como la gente se confunde en el uso de Internet, especialmente la gente mayor. También, de cómo se le da credibilidad periodística a cualquier documento en bits.

Que en Internet haya periódicos e información no significa que todo lo que esté online sea creíble ni periodístico. Internet es una esfera pública donde la única forma de diferenciar entre rumores e información contrastada es mirar quién responde por la autoría de un artículo, qué datos verídicos expuestos por quién presenta, y en qué página web lo dice (no es lo mismo elpais.com que un blog o un foro).

Por la isla entera se ha ido expandiendo de ordenador en ordenador, y de boca en boca, un nuevo escándalo. Un rumor aderezado de detalles sensacionalistas que hacen la delicia de toda esa gente desocupada que no tiene nada más que hacer que destripar la vida de los otros. La protagonista es Candelaria Ledesma, directora de un colegio de la isla. Para echarle un ojo, clica aquí.

¿Por qué la gente da más crédito a ésto que si, por ejemplo, alguien enfadado fuera murmurando lo mismo por todas las esquinas de las casitas blancas?. Lo reprobable no es tanto que alguien se haya puesto a escribir esto, sino que a la gente le haya dado por creerselo sin atender a detalles como:

-Se encuentra en una página de blog expresamente creada para publicar esos dos textos.

-El supuesto autor es Candelaria Ledesma, con una foto muy verídica de Úrsula, el personaje malvado de la Sirenita. Eso no influye en el texto, que está escrito en 3ª persona.

-Cuenta episodios truculentos de la vida de la mujer mezclando lo que podría ser denunciable de ella, como supuestos Delitos contra el Patrimonio (que sólo un juez tendría potestad de juzgar) con lo que no. Para insultar utiliza el argumento homófobo de la supuesta condición de gay de su hijo o una supuesta relación lésbica con otro personaje político de la isla. ¿Pruebas? Ninguna.

-La persona que escribe intenta tener un estilo periodístico pero la tarea le queda grande. El cuál y las cuáles se repite insesantemente. El fabuloso dominio del lenguaje también se manifiesta en perlas como “padece que no evoluciona” o “da dinero A TODO EL MUNDO (mierda, no formo parte de todo el mundo) de forma inveraz”.

-Generalizaciones como “esta directora pegaba a los niños en el colegio” (A mi nunca me pegó). ¿Qué clase de agresiones? ¿A cuántos niños? ¿Ha habido denuncias? ¿Qué dice el juez?.

-Lo mejor, el informe psiquiátrico que es otro texto construído por el mismo autor/a donde se leen cosas tan serias como: “tiene miedo que un exalumno de ella le quite el líquido de frenos de su ridículo coche”.

Conste que ni afirmo ni desmiento nada, porque ni se si es verdad, ni me importa. Pero gente, por favor, no vamos a creernos cualquier cosa sólo porque salga escrita en “el Internet”. Tampoco creo que la actitud sea condenar la libertad en la red.

Internet es libre y cabe todo, y eso casi siempre es bueno. Hay gente que usa la libertad para hacer daño, pero si eso es tan evidente entonces vamos a ser críticos. Al final es la gente que lee, comenta y se lleva las manos a la cabeza la única responsable de que éstos textos hayan tenido tanta resonancia. Un texto que nadie lee es un texto que no existe.

Si quieren leer noticias construídas por un profesional, con autoría, con pruebas, con vocación de objetividad: compren un periódico.

Locos

La locura se define como una pérdida o trastorno de nuestras capacidades mentales y todos, todos, experimentamos episodios transitorios de enajenación.

Todos estamos locos: de amor (Sin ti no soy nada), de celos (¿Con quién hablabas?), de miedo (¿Y si…?), paranoia (¿De qué te estás riendo?) y trastorno bipolar (¿Quiéres café mi vida?… ¡Pues sírvetelo!).

Todos estamos locos cuando nos reímos solos, o lloramos sin motivo, o vemos amenazas donde no las hay.

Todos, locos cuando ideamos quién sabe qué cosas en las noches de insomnio. Locos, cuando rezamos a un omni-Dios que nos espía. Locos, cuando ponemos tres despertadores antes de un viaje, llevamos el lapicero entero al exámen o volvemos corriendo al coche a comprobar si cerramos la puerta con llave. Locos, cuando nos cambiamos veinte veces de ropa antes de una cita. Locos, cuando cruzamos los dedos o tocamos madera.

Y hay dos grandes tipologías de locos. Los locos pesimistas, que son hypersensibles a las amenazas, reales o ficticias, pero son incapaces de ver todos los techos bajo los que estan cobijados; esos que pierden de vista que es peor y más longevo el miedo a los desastres, que los desastres mismos. Y luego están los locos optimistas, los que construyen castillos en el aire, condenados a caer en foso de la frustración.

Pero la mayoría de nosotros nos recomponemos de la locura y decidimos mirar la vida con la lente estándar, aportando a las cosas unas dimensiones medias, mandando al ¿Y si…? a freir pepinos y creyendo que nos levantaremos de todas las caídas y nos curaremos todas las pupas. Pero, y a quiénes se les ha desafinado la percepción, ¿cómo les enseñamos a mirar la vida real y salir de la imaginada?.

No puedo evitar acordarme de esa historia que tuvo lugar en un lugar de la Mancha: Aunque Sancho Panza le advirtió, Don Quijote arremetió contra unos molinos que, en su mente seca de tanto leer libros de caballeros, eran amenazadores gigantes.

Enlazando con esto, les dejo una frase de Jorge Bucay que me encanta: ” Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes.”

Corríjanme pero, en mi opinión, aunque un Sancho sea de ayuda, nadie más que uno mismo puede establecer o difuminar los límites de la cordura.